colegiala flaquita se pone en cuatro para coger

Descargar
7879 views
4 likes
NUEVO GRUPO TELEGRAM

La colegiala flaquita se encontraba nerviosa y excitada al mismo tiempo. Había esperado este momento con ansias desde que comenzó a coquetear con su vecino mayor, un hombre musculoso y seductor que despertaba en ella deseos oscuros y pecaminosos. Con tan solo 18 años, su curiosidad y su libido adolescente la llevaban a explorar terrenos desconocidos, sin importarle las consecuencias. Sentada en la cama de su habitación, con su uniforme de colegio mal acomodado y una mirada pícara en sus ojos, sabía que hoy sería el día en que cruzaría la línea entre la inocencia y la lujuria.

Él, por otro lado, no se quedaba atrás en cuanto a excitación. Desde que vio a la colegiala flaquita pasar frente a su casa camino a la escuela, supo que debía tenerla entre sus brazos. Su verga palpitaba de deseo solo al pensar en tocar ese cuerpo juvenil y deseoso. Con el pretexto de ayudarla con sus tareas escolares, la invitó a su casa sin imaginarse lo que sucedería a continuación.

El ambiente en la habitación era tenso y caldeado, la respiración entrecortada y los corazones latiendo desbocados. La colegiala se quitó lentamente la falda del uniforme, dejando al descubierto sus piernas delgadas y su entrepierna cubierta por unas diminutas bragas rosadas. Él se acercó lentamente, sus manos ásperas acariciando su suave piel adolescente.

‘Así que quieres aprender cosas nuevas, ¿verdad, putita?’ – dijo él con voz ronca, su aliento caliente acariciando el cuello de la joven. Ella asintió con timidez y deseo, sabiendo que ese era el comienzo de algo prohibido pero excitante.

La colegiala se puso en cuatro sobre la cama, arqueando su espalda y ofreciéndole su culo tentador al hombre que estaba a punto de cogerla como nunca antes lo habían hecho. Él no perdió tiempo y sin mediar palabras, sacó su verga dura y lista para la acción. La frotó por la raja de su culo, sintiendo el calor y la humedad que emanaba de ella.

‘¿Estás lista para sentir mi verga dentro de ti, colegiala traviesa?’ – susurró él al oído de la joven, quien gimió en respuesta, ansiosa por sentirse llena y complacida.

Con un empujón firme, él penetró su concha apretada, haciéndola jadear de placer y dolor. La sensación de ser invadida por un miembro tan grande y experimentado la dejó sin aliento, pero su deseo de ser cogida en todas las formas posibles era aún mayor. Sus gemidos llenaban la habitación, mezclándose con los gruñidos de él.

‘Cógeme más fuerte, dame duro hasta hacerme tuya por completo’ – suplicó la colegiala, sintiendo como sus tetas se balanceaban con cada embestida, sus pezones duros de excitación extrema.

Él no la hizo esperar y aumentó el ritmo, cogiéndola con fuerza mientras sus cuerpos chocaban en un frenesí de pasión desenfrenada. La cama crujía bajo su peso, los gemidos se fusionaban en un coro de lujuria incontenible.

‘¿Te gusta ser cogida así, eh, putita? Eres una zorra insaciable que solo quiere verga todo el tiempo’ – gruñó él, embistiendo con más fuerza y determinación.

La colegiala sentía como su cuerpo se acercaba al límite, el placer la consumía y la llevaba a un punto de no retorno. Cuando él la tomó por las caderas y la penetró por detrás, introduciendo su verga en su apretado culo, ella gritó de placer y dolor, un éxtasis indescriptible la invadía por completo.

‘Culea mi culo, hazme tuya por completo, ven dentro de mí’ – suplicó la colegiala, sintiendo como el hombre la embestía con fuerza y velocidad, llevándola al borde de un abismo de placer indescriptible.

En un último arranque de deseo desenfrenado, él se dejó llevar por la pasión y se corrió dentro de ella, llenando su culo con su semen caliente y espeso. La colegiala se estremeció de placer, sintiendo como los espasmos de su orgasmo la sacudían de arriba abajo, dejándola exhausta y satisfecha.

Ambos se dejaron caer sobre la cama, envueltos en sudor y placer, sabiendo que habían cruzado una línea que ya no podrían regresar. La colegiala flaquita se había convertido en una mujer deseosa y voraz, dispuesta a explorar los límites de su propia lujuria una y otra vez.