reventandole el culito apretado a una morrita gringa que grita como loca

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El chico, con una sonrisa pícara, se coloca detrás de la morrita gringa, sintiendo cómo su culito apretado se abre para él. Con movimientos lentos y deliberados, la penetra, sintiendo cómo su polla dura se hunde en su interior. La morrita, con los ojos muy abiertos, grita, sintiendo cómo el chico la llena, cómo su cuerpo se adapta a cada empujón.

Sus gritos son música para los oídos del chico, quien disfruta de cada segundo. Con cada empujón, la morrita grita más fuerte, sintiendo cómo el placer la invade. El chico, disfrutando de su poder, la penetra con fuerza, sintiendo cómo su cuerpo se llena de placer. La morrita, con los ojos cerrados, se pierde en el momento, sintiendo cómo el chico la domina, cómo su cuerpo se llena de placer.

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