no me la metas toda por que me duele mucho..le dice la jovencita en su primera vez

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La calurosa tarde de verano se cernía sobre el pequeño departamento de la universitaria Emily. La joven de pelo castaño y ojos avellana había planeado una tarde de estudio, pero un mensaje de texto de su amigo de toda la vida, Lucas, cambió radicalmente sus planes. «¿Qué tal si nos vemos y pasamos un buen rato juntos?» le escribió con una sugerente sonrisa emoji. Emily, sintiendo una corriente de excitación recorrer su cuerpo, respondió con un simple «Está bien, ¿dónde nos encontramos?»

En cuestión de minutos, Lucas estaba tocando a la puerta de Emily, con su mirada pícara y su amplia sonrisa. «Hola, preciosa. ¿Cómo estás?» dijo, abrazándola con fuerza. Emily se sintió inmediatamente atraída por su amigo de toda la vida, notando la tensión sexual que había estado presente todo el tiempo que habían compartido.

«Ven, siéntate», dijo Emily, invitando a Lucas a sentarse en el sofá de la sala. El ambiente estaba cargado de electricidad, con los dos jóvenes sintiendo la tensión entre ellos. Sin decir una palabra más, Lucas se inclinó hacia Emily y la besó apasionadamente, haciendo que su corazón latiera con fuerza en su pecho.

Los cuerpos de Emily y Lucas se entrelazaron en un frenesí de deseo mientras se besaban apasionadamente. Las manos de Lucas exploraron el cuerpo de Emily con ansia, deslizándose bajo su blusa y acariciando sus senos con delicadeza. Emily dejó escapar un suave gemido de placer, sintiendo cómo su excitación crecía con cada caricia de su amigo de toda la vida.

«¡Oh, Lucas, no sabes cuánto te he deseado!» exclamó Emily entre gemidos, mientras Lucas continuaba acariciando sus senos con avidez. Sin decir una palabra más, Lucas se puso de rodillas ante Emily y desabrochó lentamente su pantalón corto, revelando su delicada ropa interior de encaje.

«No te preocupes, preciosa. Voy a ser cuidadoso contigo», murmuró Lucas con voz ronca, mientras deslizaba lentamente su mano por el muslo de Emily, acercándose cada vez más a su sexo mojado y ansioso. Emily se estremeció de placer ante el contacto de los dedos de Lucas con su entrepierna, sintiendo cómo un intenso calor se apoderaba de su cuerpo.

Con un suspiro de anticipación, Lucas apartó la ropa interior de Emily y hundió su rostro entre sus piernas, saboreando el dulce sabor de su deseo. Emily gimió de placer ante la sensación de la lengua de Lucas explorando cada rincón de su sexo, llevándola al borde del orgasmo con habilidad y destreza.

«¡Oh, Lucas, no pares, por favor!» suplicó Emily, arqueando la espalda y agarrando con fuerza las sábanas del sofá. Lucas intensificó sus caricias, lamiendo y chupando el clítoris de Emily con pasión y deseo, llevándola a un éxtasis incontrolable.

Entre gemidos y suspiros de placer, Emily se aferró a los hombros de Lucas y le susurró al oído: «Quiero sentirte dentro de mí, Lucas. Cógeme, por favor.» Sin decir una palabra más, Lucas se levantó y se despojó de sus propias prendas, revelando su miembro erecto y ansioso.

«No te preocupes, preciosa. Voy a ser gentil», murmuró Lucas con voz ronca, mientras se colocaba entre las piernas de Emily y la penetraba lentamente. Emily sintió una mezcla de dolor y placer al ser invadida por la verga gruesa de su amigo de toda la vida, pero se aferró a él con deseo y pasión, entregándose por completo al momento.

Los dos jóvenes se movían al compás de su deseo desenfrenado, explorando cada rincón del placer mutuo. Los gemidos y suspiros llenaban la habitación, creando una sinfonía de pasión y lujuria que envolvía sus cuerpos en un éxtasis compartido.

«¡Oh, Dios, Lucas, sigue así!» gritó Emily, sintiendo cómo su orgasmo se acercaba implacablemente. Lucas intensificó sus embestidas, culeando a Emily con fuerza y ​​determinación, llevándola al borde del abismo del placer.

Con un alarido de éxtasis, Emily alcanzó el clímax, sintiendo cómo su cuerpo se estremecía de placer mientras un torrente de placer la invadía por completo. Lucas la siguió de cerca, dejándose llevar por la intensidad del momento y derramando su venida dentro de ella con un gemido de satisfacción.

Los dos jóvenes se quedaron abrazados y jadeantes, saboreando el éxtasis compartido de su encuentro íntimo. La calurosa tarde de verano había dado paso a una noche de pasión desenfrenada, con Emily y Lucas explorando juntos los límites del placer y la lujuria.