no imagine que mi prima se atreveria hacer un trio con mi amigo

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La habitación estaba llena de un olor a sudor y deseo, la tensión sexual palpable entre los tres. Mi prima y mi amigo se miraban con lujuria, ansiosos por comenzar la depravación. Ella vestía una ajustada camiseta que resaltaba sus tetas enormes y un short que apenas cubría su culo tentador. Él, con una verga erecta y ansiosa por coger, no podía contener su excitación.

‘¿Estás lista para ser cogida por los dos, putita?’ -le dijo mi amigo a mi prima, quien respondió con una sonrisa traviesa y lasciva, ‘¡Quiero que me den bien duro por todos lados!’. La escena era como una película porno en vivo, con gemidos ahogados y miradas lujuriosas.

Comenzaron a desnudarse lentamente, revelando sus cuerpos sudorosos y ansiosos de sexo. Mi prima se arrodilló frente a mi amigo y empezó a mamar su verga con avidez, mientras yo observaba excitado. Podía ver cómo la verga entraba y salía de su boca, escuchando los ruidos húmedos de la mamada.

‘¡Así, chupa esa pija como la puta que eres!’ -gritó mi amigo, mientras mi prima seguía mamando con desesperación. Yo no podía resistirme más y me acerqué por detrás de ella, acariciando su culo firme y listo para ser penetrado.

La escena se volvió aún más intensa cuando mi prima se puso en cuatro patas, ofreciendo su culo y su concha mojada a mi amigo y a mí. Él tomó la iniciativa y la penetró con fuerza, mientras yo me acercaba con mi verga lista para ser cogida. Podía sentir el calor y la humedad de su interior, cada embestida era un gemido de placer.

‘¡Sí, sí, cogedme los dos juntos, quiero sentir sus pijas dentro de mí!’ -gemía mi prima, mientras éramos testigos de su entrega total al sexo más depravado. Los sonidos de la cogida resonaban en la habitación, mezclados con sus gemidos y nuestras groserías.

El momento del sexo anal llegó cuando mi amigo decidió probar el estrecho culo de mi prima, quien lo recibió con ansias y placer. Pude ver cómo su verga entraba lentamente en ese agujero apretado, haciéndola gemir de dolor y placer al mismo tiempo.

‘¡Métemela toda por el culo, quiero sentirte hasta el fondo!’ -rogaba mi prima entre gemidos, mientras yo me masturbaba excitado viendo la escena. El espectáculo era tan obsceno y vulgar que me costaba creer que estuviera sucediendo en realidad.

Los tres nos entregamos al placer desenfrenado, culeando sin control y dejándonos llevar por la lujuria más perversa. Cada embestida era un gemido, cada venida una explosión de placer en medio de la obscenidad más pura. El sexo se apoderó de nosotros, convirtiéndonos en simples animales en celo.

‘¡Sí, sí, más fuerte, más profundo, no paren, quiero sentir sus vergas hasta el fondo!’ -gritaba mi prima entre gemidos incontrolables, mientras los fluidos corporales se mezclaban en un acto de pura depravación.

El clímax llegó cuando mi amigo y yo nos corrimos al unísono, bañando a mi prima con nuestra venida caliente y viscosa. Sus gemidos se multiplicaron, sus ojos brillaban de placer y su cuerpo temblaba de satisfacción. Estábamos exhaustos pero satisfechos, habíamos cumplido todas nuestras fantasías más perversas.

La escena terminó con los tres tendidos en la cama, sudorosos y agotados, pero con una sonrisa de completa satisfacción en nuestros rostros. Habíamos cruzado todos los límites de la moral y la decencia, entregándonos al placer más sucio y extremo. Esa noche, mi prima se atrevió a hacer un trío con mi amigo, y los tres descubrimos un nuevo mundo de perversiones y placeres inconfesables.