La jovencita, flaquita y nerviosa, se recuesta en la cama, lista para recibir a su novio. Con una voz suave, le pide que la meta despacio, temiendo que la lastime. Él, con una sonrisa de complicidad, se coloca sobre ella, sintiendo cómo su cuerpo joven y firme lo envuelve. Con movimientos lentos y deliberados, la penetra, sintiendo cómo su polla dura se hunde en su interior.
La jovencita, con los ojos muy abiertos, siente cómo el novio la llena, cómo su cuerpo se adapta a cada empujón. Sus gemidos son suaves, casi imperceptibles, y con cada movimiento, se pierde más en el momento. El novio, disfrutando de cada segundo, la penetra con cuidado, sintiendo cómo su cuerpo se llena de placer. La jovencita, con una sonrisa de satisfacción, se pierde en el momento, sintiendo cómo el placer la invade.