la colegiala no quiere chupar pinga pero el novio se la mete en la boca xD

6704 views
4 likes
NUEVO GRUPO TELEGRAM

Una tarde calurosa en el suburbio, donde las casas son pequeñas y los vecinos se conocen desde la secundaria, Angélica, una colegiala de dieciocho años con uniforme demasiado ajustado, suena el timbre de la casa de su novio, Kevin. Él, un chico de veinte años un poco bruto pero con una buena pija entre las piernas, la recibe con una sonrisa pícara.

El sudor empieza a recorrer sus cuerpos jóvenes y desesperados mientras se besan apasionadamente en el umbral de la puerta. Las manos de Kevin recorren las curvas de Angélica, apretándola con fuerza, sintiendo la textura de su piel suave y caliente debajo de la tela de su uniforme escolar.

Angélica, con la respiración agitada, le dice entre jadeos: «Kevin, hoy no quiero hacer nada, solo quiero estar contigo». Pero Kevin, con los ojos llenos de deseo, responde sin pensarlo: «No te preocupes, preciosa, hoy te voy a hacer gozar me guste o no». Y sin más, la lleva de la mano al interior de la casa.

El cuarto de Kevin es un desorden total, con ropa tirada por todas partes, una cama deshecha y un televisor viejo encendido en un rincón. La atmósfera está cargada de hormonas juveniles y la promesa de un encuentro sexual inminente.

Kevin empuja a Angélica contra la pared, sus labios se abalanzan sobre los de ella en busca de su complacencia. Sus manos se deslizan por su espalda mientras le susurra al oído: «No te resistas, sé que te pone cachonda que te traten así de bruscamente». Angélica gime de placer y se entrega al momento.

Kevin comienza a quitarle el uniforme con ansias salvajes, revelando la ropa interior diminuta que esconde el tesoro entre sus piernas. Angélica se estremece al sentir las manos de su novio explorar cada centímetro de su cuerpo, acariciando sus senos firmes y su trasero redondo y tentador.

Angélica, entre gemidos, intenta protestar: «Kevin, no quiero…», pero él no le da oportunidad de terminar la frase. La toma con firmeza de las caderas y la empuja hacia abajo, obligándola a arrodillarse frente a él.

Con un movimiento rápido, Kevin saca su verga dura y palpitante del pantalón y se la ofrece a la boca de Angélica. Ella, sintiendo la presión de la masculinidad de Kevin sobre su rostro, se ve obligada a abrir la boca y aceptar la invasión.

Kevin comienza a mover sus caderas lentamente, deslizando su verga entre los labios de Angélica, provocando arcadas y gemidos de sumisión. Angélica, con lágrimas en los ojos, se ve obligada a chupar la pija de su novio, sintiendo cada pulgada de su falo recorrer su garganta.

Los gemidos de placer y dolor se mezclan en la habitación, creando una sinfonía de lujuria y sumisión. Angélica, con las manos atadas a la espalda por Kevin, se ve forzada a continuar mamando con una mezcla de repulsión y deseo incontrolable.

Kevin, sintiendo el calor de la boca de Angélica envolviendo su verga, no puede contenerse por más tiempo. Con un gruñido gutural, se corre en la boca de la colegiala, llenando su cavidad bucal con su semen caliente y salado.

Angélica, sintiendo el sabor amargo del semen de su novio en su boca, traga con esfuerzo y se queda arrodillada en el suelo, exhausta y humillada. Kevin, satisfecho, le acaricia el cabello y le susurra al oído: «Así es como se hace, cariño. Hoy aprendiste una lección importante».

Y así, en medio del desorden y la depravación, la colegiala y su novio se abandonan al placer prohibido, explorando los límites de su deseo y su sumisión en un juego de dominación y entrega salvaje y apasionado.