chavita colegiala se la chupa a su compañero en el salon

7632 views
8 likes
NUEVO GRUPO TELEGRAM

La chavita colegiala, llamada Fernanda, venía de una familia humilde en un barrio marginal de la ciudad. Sus padres trabajaban largas jornadas y ella, a sus dulces quince años, había aprendido a desenvolverse sola en un mundo lleno de tentaciones y peligros. Aquel día, la escuela estaba vacía, solo ella y su compañero de clase, Rodrigo, se habían quedado para terminar un trabajo en grupo. Pero lo que empezó como una tarea inocente, pronto se convirtió en algo mucho más perverso y excitante. Fernanda siempre había sentido una atracción secreta por Rodrigo, un chico rudo y rebelde que despertaba sus instintos más carnales.

El salón de clases tenía un aire denso y caliente, la humedad se palpaba en el ambiente y el sonido de los pájaros afuera parecía aumentar la tensión sexual que se respiraba dentro. Fernanda llevaba puesto su uniforme escolar, una falda corta que dejaba al descubierto sus muslos bronceados, y una blusa blanca que apenas podía contener sus jóvenes senos. Rodrigo, por su parte, lucía un pantalón ajustado que marcaba su entrepierna, haciendo evidente su excitación ante la cercanía de la colegiala.

«¿Por qué no dejamos el trabajo para después y nos relajamos un poco?», sugirió Rodrigo con una sonrisa pícara en los labios. Fernanda sintió mariposas en el estómago al escuchar esas palabras, sabía a qué se refería y la idea la excitaba de sobremanera.

«Sí, podemos relajarnos juntos», respondió Fernanda con voz temblorosa, acercándose lentamente a Rodrigo. Sin mediar palabra, él la tomó de la cintura y la atrajo hacia sí, fundiendo sus labios en un beso apasionado y lujurioso. La colegiala gemía entre sus labios mientras Rodrigo exploraba cada rincón de su boca con desesperación y deseo.

Las manos de Rodrigo se deslizaron por el cuerpo de Fernanda, acariciando su espalda y llegando hasta sus nalgas firmes y redondas. Sin pensarlo dos veces, la levantó en vilo y la sentó en la mesa, separando sus piernas con brusquedad. Fernanda gemía con cada caricia, su cuerpo ardía de deseo y su entrepierna estaba empapada de excitación.

«Quiero sentir tu boca en mi verga», musitó Rodrigo con voz ronca, desabrochando su pantalón y dejando al descubierto su miembro erecto y pulsante. Fernanda no dudó ni un instante, se arrodilló frente a él y tomó su pija entre sus manos, saboreando el sabor salado de su piel.

Con movimientos expertos, Fernanda empezó a mamar la verga de Rodrigo, alternando entre succiones suaves y chupadas intensas que lo llevaban al borde del delirio. Rodrigo gemía de placer, aferrándose al borde de la mesa mientras disfrutaba del increíble sexo oral que la chavita colegiala le brindaba.

Los gemidos se mezclaban con el sonido de los pájaros fuera del salón, creando una sinfonía de lujuria y deseo que embriagaba a ambos jóvenes. Rodrigo acariciaba el cabello de Fernanda con ternura, guiándola en su mamada para alcanzar el clímax más sublime.

Fernanda, por su parte, se sentía poderosa y excitada, saboreando el sabor del sexo prohibido y desatando sus instintos más salvajes. Su boca ardiente envolvía la verga de Rodrigo con maestría, llevándolo al borde del abismo del placer.

Y justo en el momento cumbre, Rodrigo se dejó llevar por la intensidad del momento, soltando un gemido salvaje mientras eyaculaba en la boca de la chavita colegiala. Fernanda saboreó cada gota de semen con lascivia, devorando la venida de su compañero con ansias insaciables.