chavita colegiala de prepa cogiendo al salir de la prepa

14018 views
20 likes
NUEVO GRUPO TELEGRAM

La tarde caía sobre la ciudad con una bruma caliente y pegajosa, el sol comenzaba a esconderse detrás de los edificios, y en medio de ese atardecer, una chavita colegiala de prepa salía del instituto, con su falda corta y su mochila al hombro, caminando por la abarrotada calle.

Era una tarde de viernes y la joven estaba emocionada por el fin de semana que se avecinaba, pero lo que no sabía era que su día estaba lejos de terminar. Un grupo de chicos la esperaban al final de la cuadra, entre risitas y miradas lascivas, deseosos de satisfacer sus deseos más bajos con ella.

Entre el tumulto de la salida de clases, un chico se acercó a ella con una sonrisa traviesa, y sin mediar palabra la tomó de la mano y la guió hacia un callejón oscuro y poco iluminado. La adrenalina corría por las venas de la jovencita, su corazón latía con fuerza, sabía a lo que se exponía, pero algo dentro de ella la impulsaba a dejarse llevar.

Una vez en el callejón, el chico la empujó contra la pared, sus labios ansiosos buscaron los suyos en un beso lleno de urgencia y lujuria. La falda de la colegiala subió sin contemplaciones, dejando al descubierto sus muslos firmes y su diminuta tanga blanca que apenas tapaba su entrepierna.

«Eres una putita caliente, ¿verdad?», susurró el chico en su oído, mientras sus manos recorrían su cuerpo con avidez. La colegiala respondió con un gemido ahogado, su mente nublada por el deseo y la excitación que la embargaban.

La chavita colegiala se dejó llevar por la pasión del momento, sus manos ansiosas desabrocharon los botones de la camisa del chico, revelando un torso musculoso y sudoroso que la hacía salivar de deseo. Sin pensarlo dos veces, se arrodilló ante él y liberó su verga excitada de la prisión de sus pantalones, lista para darle placer en su boca sedienta.

«¿Te gusta chuparla, eh? Eres toda una mamadora experta», dijo el chico con tono burlón, mientras acariciaba el cabello de la colegiala con desdén. Pero ella no se detuvo, saboreó cada centímetro de su miembro endurecido, disfrutando de sus gemidos de placer y dominio.

Después de un tiempo que pareció eterno, el chico la levantó bruscamente y la giró contra la pared, inclinándola hacia adelante y levantándole la falda con brutalidad. La chavita colegiala ofreció su culo redondo y prieto al invasor, deseosa de sentirlo penetrarla hasta lo más profundo.

«¿Listo para cogerme, cabrón?», preguntó la colegiala con una mirada desafiante, mientras el chico preparaba su verga para entrar en ella sin contemplaciones.

El sexo fue salvaje y desenfrenado, los cuerpos sudorosos chocando con furia en medio de gemidos y gruñidos animales. La colegiala se aferraba a la pared con fuerza, sintiendo cada embestida como un latigazo de placer que recorría todo su ser.

El chico la cogió sin piedad, sumergiéndose en lo más profundo de su ser con cada embestida, llevándola al borde del abismo una y otra vez, hasta que finalmente, con un gemido gutural, se dejó llevar por el éxtasis y se derramó en su interior, marcándola con su venida caliente y carnal.

La chavita colegiala de prepa quedó exhausta y satisfecha, recogiendo su ropa esparcida por el suelo del callejón y arreglando su apariencia para volver a la realidad. Sabía que lo que acababa de vivir era solo el inicio de una serie de encuentros llenos de pasión y deseo desenfrenado que la esperaban en el oscuro y excitante mundo de la sexualidad.