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La morrita cachondita, con carita de angelito, descubre el pitote del novio y se queda boquiabierta. Con ojitos de lujuria, le suelta al churro: «¡No pensé que tenías semejante pajarón, cabrón!». La morra enloquecida empieza a manotear el garrote del chavo, deseosa de sentirlo todo adentro. El guey, más duro que tabla e’ picar, le responde: «Pues sí, mamacita, aquí lo tienes todo para ti». Sin perder tiempo, se arma la fiesta: la chava se lanza como posesa a degustar el pitote con ansias de placer, mientras el vato sigue sorprendido por la reacción de su flaca. ¡Vaya sorpresita la que se llevó la nenita con el tamaño del estacón!
no pense que tenias un pitote le dice la morrita al novio
